Una puerta abierta a la música, la poesía, las versiones y a la sonrisa, con muchas pinceladas de cine y bandas sonoras. En recuerdo y homenaje al antiguo microprograma "Fonocopias" de Radio Nacional de España Radio 5
Sigo con otro poema poco conocido del libro Canciones del Paraná. En 1978, la venezolana Soledad Bravo incluye esta versión en su LP "Rafael Alberti" (cuarta pista cara A). En medio se puede escuchar declamando al propio Rafael Alberti
En 1982 el dúo uruguayo Los Zucará (Humberto Piñeiro y Julio Víctor González) incluyeron esta versión en su album Hombre (octavo tema)
Miguel Poveda en el año 2003, publica su album Poemas del exilio. Rafael Alberti", que incluye una canción del mismo título, pero que incluye otro poema de Alberti, La canción 6 del mismo libro: "Ya no me importa ser nuevo":
Ya no me importa ser nuevo
Canción 6
Ya no me importa ser nuevo, ser viejo ni estar pasado. Lo que me importa es la vida que se me va en cada canto.
Cuando ya nada se espera personalmente exaltante, mas se palpita y se sigue más acá de la conciencia, fieramente existiendo, ciegamente afirmado, como un pulso que golpea las tinieblas,
cuando se miran de frente los vertiginosos ojos claros de la muerte, se dicen las verdades: las bárbaras, terribles, amorosas crueldades.
Se dicen los poemas que ensanchan los pulmones de cuantos, asfixiados, piden ser, piden ritmo, piden ley para aquello que sienten excesivo.
Con la velocidad del instinto, con el rayo del prodigio, como mágica evidencia, lo real se nos convierte en lo idéntico a sí mismo.
Poesía para el pobre, poesía necesaria como el pan de cada día, como el aire que exigimos trece veces por minuto, para ser y en tanto somos dar un sí que glorifica.
Porque vivimos a golpes, porque apenas si nos dejan decir que somos quien somos, nuestros cantares no pueden ser sin pecado un adorno. Estamos tocando el fondo.
Maldigo la poesía concebida como un lujo cultural por los neutrales que, lavándose las manos, se desentienden y evaden. Maldigo la poesía de quien no toma partido hasta mancharse.
Hago mías las faltas. Siento en mí a cuantos sufren y canto respirando. Canto, y canto, y cantando más allá de mis penas personales, me ensancho.
Quisiera daros vida, provocar nuevos actos, y calculo por eso con técnica, qué puedo. Me siento un ingeniero del verso y un obrero que trabaja con otros a España en sus aceros.
Tal es mi poesía: poesía-herramienta a la vez que latido de lo unánime y ciego. Tal es, arma cargada de futuro expansivo con que te apunto al pecho.
No es una poesía gota a gota pensada. No es un bello producto. No es un fruto perfecto. Es algo como el aire que todos respiramos y es el canto que espacia cuanto dentro llevamos.
Son palabras que todos repetimos sintiendo como nuestras, y vuelan. Son más que lo mentado. Son lo más necesario: lo que no tiene nombre. Son gritos en el cielo, y en la tierra son actos. Gabriel Celaya: Cantos iberos (1955)
Acabo esta semana dedicada a Gabriel Celaya, con otro poema se su libro Cantos Íberos, de la que se dijo fue la biblia de la poesía social, la figura de Celaya, que emerge gracias al trabajo realizado junto a Amparitxu, que decide dedicarse de lleno a la poesía y trasladarse desde su tierra natal al barrio de la "Prospe" madrileña. Este es uno de los poemas más conocidos y versionados de Celaya. La primera versión la realiza Paco Ibáñez en 1967, con una versión reducida de la letra del poema
En 1972, Soledad Bravo, versiona este poema en un disco en directo en Caracas y en 1974 en su disco "Punto y Raya", siguiendo la musicalización de Paco Ibáñez
A partir del 2012, dos donostiarras ilustres, el pianista Iñaki Salvador y la gran voz de Maria Berasarte (La voz desnuda), reinterpretan la versión de Paco ibáñez, con una delicadeza que estremece