Una puerta abierta a la música, la poesía, las versiones y a la sonrisa, con muchas pinceladas de cine y bandas sonoras. En recuerdo y homenaje al antiguo microprograma "Fonocopias" de Radio Nacional de España Radio 5
Siempre será mi amigo no aquel que en primavera sale al campo y se olvida entre el azul festejo de los hombres que ama, y no ve el cuero viejo tras el nuevo pelaje, sino tú, verdadera
amistad, peatón celeste, tú, que en el invierno a las claras del alba dejas tu casa y te echas a andar, y en nuestro frío hallas abrigo eterno y en nuestra honda sequía la voz de las cosechas.
Sigo con los poetas de la Generación del 50, hoy con el zamorano Claudio Rodríguez, del que sólo había hablado en una ocasión anterior. Comienzo con este breve poema de su segundo poemario, recitado por Tomás Galindo (breve si no paráis porque va en bucle). A este poema le puso música otro zamorano, poeta y cantautor, Luis Ramos de la Torre, que en el 2017 grabó el CD-Libro “El aire de lo sencillo”, íntegramente dedicado a musicar la poesía de Claudio Rodríguez. Este era el segundo de los trece poemas musicados
Acabo con otro poema mas tardío "Sin adiós" un bello poema que ha sido reconocido como uno de sus textos clave.
Sin adiós
Qué distinto el amor es junto al mar
que en mi tierra nativa, cautiva, a la que siempre
cantaré,
a la orilla del temple de sus ríos,
con su inocencia y su clarividencia,
con esa compañía que estremece,
viendo caer la verdadera lágrima
del cielo
cuando la noche es larga
y el alba es clara.
Nunca sé por qué siento
compañero a mi cuerpo, que es augurio y refugio.
Y ahora, frente al mar,
qué urdimbre la del trigo,
la del oleaje,
qué hilatura, qué plena cosecha
encajan, sueldan, curvan
mi amor.
El movimiento curvo de las olas,
por la mañana,
tan distinto al nocturno,
tan semejante al de los sembrados,
se va entrando en
el rumor misterioso de tu cuerpo,
hoy que hay mareas vivas
y el amor está gris perla, casi mate,
como el color del álamo en octubre.
El soñar es sencillo, pero no el contemplar.
Y ahora, al amanecer, cuando conviene
saber y obrar,
cómo suena contigo esta desnuda costa.
Cuando el amor y el mar
son una sola marejada, sin que el viento nordeste
pueda romper este recogimiento,
esta semilla sobrecogedora,
esta tierra, este agua
aquí, en el puerto,
donde ya no hay adiós, sino ancla pura.
En el años 2016, el cantautor madrileño, Joaquín Lera incluso le puso música y lo incluyó en su álbum Poetas. Canciones inéditas (décimo tema). Buen martes
PS Si queréis oír mas poemas musicados de Claudio Rodríguez
Claudio RodríguezDon de la ebriedad (poema II,
Parte Primera) 1953
Claudio
Rodríguez es el poeta zamorano por excelencia, no el único con renombre (como
vimos ayer y podremos seguir comprobando mañana), pero sí muy ligado a la historia
de la ciudad donde nació en 1934
Quedó huérfano
joven y eso le empujó a escribir tempranamente, tanto que en 1953 recibió el
premio Adonais de Poesía, lo que le valió reconocimientos varios (el mas
curioso quizá el ser condenado a la “Cárcel de Papel” del semanario “La
Codorniz” el 8 de septiembre de 1954
Su
primera obra fue precisamente Don de la Ebriedad poema en tres partes divididas
a su vez en varios poemas (nueve la primera parte, un largo poema la segunda y
ocho poemas la tercera parte). Si queréis leerla entera lo podéis hacer Aquí
En
el año 2007 el cantautor zamorano Luis Ramos, publica con el apoyo de la
Diputación de Zamora en Urueña el disco-libro “El aire de lo sencillo”, donde
graba esta versión musicalizada del poema
Hay
que reseñar la dificultad de poner música a los poemas de Claudio Rodríguez,
como recogía en la introducción de ese libro otro zamorano ilustre, Joaquín
Díaz: “Porque además de ser maestro de la palabra, Claudio Rodríguez, fue
esclavo del sentimiento, sometido de por vida a las emociones que su propia
epidermis le inoculaba al contacto con el aire de la existencia o con el alma
de los otros. Claudio, huérfano de la felicidad y apasionado por la naturaleza
-añorada, pero presentida en palabras que significan en su obra mucho más de lo
que dicen- transforma magistralmente el pesimismo en lucidez y transmite a todo
lo que toca el peso de lo substancial. Ese peso, esa transustanciación de la
palabra en piedra sillar, ha cimentado su poesía dando la impresión de que
sobre ese fundamento era difícil levantar un edificio musical.”
No
hay mas versiones de este tema, tan solo cuatro músicos han realizado versiones
musicales de diecisiete poemas de Claudio Rodríguez
Ya
que su obra fue temprana y larga y su última publicación en 1991 (luego tuvo
que bregar con la enfermedad que acabo con él). He pensado recoger otro poema de
su último libro: “Casi una Leyenda”, concretamente el poema Secreta, musicado también
por Luis Ramos
Secreta
Tú
no sabías que la muerte es bella
y
que se hizo en tu cuerpo. No sabías
que
la familia, calles generosas,
eran
mentira.
Pero
no aquella lluvia de la infancia,
y
no el sabor de la desilusión,
la
sábana sin sombra y la caricia
desconocida.
Que
la luz nunca olvida y no perdona,
más
peligrosa con tu claridad
tan
inocente que lo dice todo:
revelación.
Y
ya no puedo ni vivir tu vida,
y
ya no puedo ni vivir mi vida
con
las manos abiertas esta tarde
maldita
y clara.
Ahora
se salva lo que se ha perdido
con
sacrificio del amor, incesto
del
cielo, y con dolor, remordimiento,
gracia
serena.
¿Y
si la primavera es verdadera?
Ya
no sé qué decir. Me voy alegre.
Tú
no sabías que la muerte es bella,
triste
doncella.
Claudio Rodríguez. Casi una Leyenda 1991
Si
queréis leer más de Claudio Rodríguez existe una buena y breve Antología Poética
en la Web Cervantes
virtual
Hace
un par de meses os envié otro poema de Claudio Rodríguez, que también es de
este último libro: Casi una Leyenda, titulado Con los Cinco Pinares
Con los cinco pinares
Con
los cinco pinares de tu muerte y la mía
tú
volverás. Escucha. La promesa besada
sobre
tu cicatriz sin huella con racimo en silencio
nos
da destino y fruto en la herida del aire.
Si
yo pudiera darte la creencia y los años,
la
visión renovada esta tarde de otoño
deslumbrada
y segura sin recuerdo cobarde,
vileza
macilenta, sin soledad ni ayuda…
Es
el amor que vuelve. ¿Y qué hacemos ahora
si
está la alondra de alba cantando en la resina
de
los cinco pinares de tu muerte y la mía?
Fue
demasiado pronto pero ahora no es tarde.
¡Si
es el amor sin dueño, si es nuestra creación:
el
misterio que salva y la vida que vive!
Claudio Rodríguez. Casi una Leyenda 1991
Ismael
Serrano puso música a este poema para grabarlo en el 2003 en el Disco realizado
por la Diputación de Valladolid, que publica el CD “Poesía necesaria” para el
IV Congreso Internacional de la Lengua de Valladolid de ese año.
Posteriormente
Ismael Serrano lo incluye en su disco del 2006 “El viaje de Rosetta. Singles,
rarezas y otros cuerpos celestes. 10 años”