Una puerta abierta a la música, la poesía, las versiones y a la sonrisa, con muchas pinceladas de cine y bandas sonoras. En recuerdo y homenaje al antiguo microprograma "Fonocopias" de Radio Nacional de España Radio 5
Si todos nos sintiéramos hermanos. (Pues la sangre de un hombre, ¿no es igual a otra sangre?) Si nuestra alma se abriera (¿No es igual a otras almas?) Si fuéramos humildes. (El peso de las cosas, ¿no iguala la estatura?) Si el amor nos hiciera poner hombro con hombro, fatiga con fatiga y lágrima con lágrima. Si nos hiciéramos unos. Unos con otros. Unos junto a otros. Por encima del fuego y de la nieve; aún más allá del oro y de la espada. Si hiciéramos un bloque sin fisura con los dos mil millones de rojos corazones que nos laten. Si hincáramos los pies en nuestra tierra y abriéramos los ojos serenando la frente, y empujáramos recio con el puño y la espada, y empujáramos recio, solamente hacia arriba, qué hermosa arquitectura se alzaría del lodo. Ángela Figuera Aymerich. Los días duros (1953)
Vuelvo a una de mis poetas favoritas, que va recordándose tranquila pero constantemente, me refiero a Ángela Figuera Aymerich (Bilbao 1902. Madrid 1984) Ángela Figuera fue una de las voces femeninas más rotundas, claras, rebeldes, comprometidas y libres de la poesía española. Y, sin embargo, una losa de silencio cayó sobre su obra debido a su pertenencia irrenunciable al bando derrotado en la Guerra Civil, en la dictadura franquista, cuya férrea censura no podía permitir aquel tono irreverente y comprometido que denunciaba la injusticia, la falta de libertad y todas las lacras de aquella España sojuzgada, pero esa losa de silencio llega incluso a la España democrática y se mantiene hasta nuestros días. Difícil profesión la de poeta
Difícil
Difícil es salir del agujero, de un túnel sin estrellas ni bombillas Difícil es llegar a las orillas de tanta sangre y tanto estercolero.
Difícil es andar, subir la vida con un muerto cogido de la mano que tiene nuestro rostro y nuestra herida
Difícil es hallar norte y sendero por tierras calcinadas y amarillas difícil es, sin agua y sin semillas de amor o pan, hacerse cosechero
Difícil es cantar, luchar es vano sabiendo que la voz y la partida se han de perder más tarde o más temprano
Hablar de Ángela Figuera, siempre es algo interesante. El año 2022, el músico y pianista barcelonés Albert Nieto junto a la soprano gallega, Lorena Paz, han grabado un disco, titulado "Cantando a dos poetas: Ángela Figuera Aymerich, Carmen Conde" Esta es la primera pista del álbum, con este poema de Ángela Figuera
Hace poco más de una semana, concretamente el 18 de abril del 2024, Martín Llade, dedicó el programa de Radio Clásica "Sinfonía de la Mañana" a Hablar de esta poeta, leyendo algunos de sus poemas, y oyendo algunos de ellos musicados, y también música de ese momento, un poco en relación con que acaban de cumplirse los cuarenta años de su fallecimiento el 2 de abril de 1984. Una de las cosas que mas me sorprendió del programa fueron los comentarios de los oyentes, poco se conoce a esta escritora, y poco se sigue conociendo la poesía escrita por mujeres, esperemos que eso cambie. Os dejo al final los enlaces para escuchar el disco íntegro de Albert Abril y Lorena Paz en Spotify, y el del programa de Martin Llade, dos actividades para el recreo de los sentidos
Una de las propuestas de Martin Llade, es la de otro compositor que puso música a poemas de Ángela Figuera, que fue el gran maestro turolense, Antón García Abril, cuyas melodías nos acompañaran siempre (por ejemplo, el hombre y la tierra), que realiza esta composición, titulada "Tres nombres de mujer", con poemas de Blas de Otero, Bernardo Atxaga y Ángela Figuera, cuyo poema "Begoña", dice así, y comienza en el minuto 09:45
BEGOÑA
A la muerte de una joven madre que dejó tres niños.
Begoña, junco verde, rama erguida en el dorado azul de tu verano, tres veces llena de impaciente grano, tres veces desdoblada y frutecida.
Te madrugó el amor pidiendo vida; temprano amaneciste, mas fue en vano: la muerte anduvo más, tendió su mano, no hubo perdón. Temprana fuiste herida.
Tres juncos, hoy, tres ramas se levantan sobre la misma tierra en que caíste. Al ritmo de la sangre que les diste,
tres diminutos corazones cantan y a la desnuda soledad del hombre ciñen tu voz y el eco de tu nombre.
2 Programa Sinfonía de la Mañana 18.4.24: El programa está dedicado a la poeta Ángela Figuera Aymerich,
representante de la denominada poesía desarraigada de la Primera
generación de posguerra española. Iniciamos el espacio con la lectura de
algunos de sus poemas, y, después, escuchamos algunas músicas sobre sus
poemas como Ya sé que me acabaré de Fernando Lázaro o Tres nombres de
mujer de Antón García Abril y otras músicas de algunos de sus
contemporáneos como Halffter, Bacarisse o Gerardo Gombau.
Abre tus ojos anchos al asombro cada mañana nueva y acompasa en místico silencio tu latido porque un día comienza su voluta y nadie sabe nada de los días que se nos van y luego se deshacen en polvo y sombra. Nadie sabe nada.
Pisa la tierra, vierte la simiente, coge la flor y el fruto: sin palabras, pues nadie sabe nada de la tierra muda y fecunda que, en silencio, brota, y nadie sabe nada de las flores ni de los frutos ebrios de dulzura.
Mira la llamarada de los árboles, bebiéndose lo azul: contempla, toca la piedra inmóvil de alma intraducible y el agua sin contornos que camina por sus trazados cauces, ignorándolos. Sueña sobre ellos. Sueña. Sin decirlo. Pues nadie sabe nada de los árboles ni de la piedra ni del agua en fuga.
Mira las aves altas, desprendidas, limando el sol al golpe de sus alas; toma del aire el trino y el gorjeo, pero no quieras traducir su ritmo, pues nadie sabe nada de los pájaros.
Mira la estrella, vuela hacia su altura, toma su luz y enciéndete la frente, pero no inquieras su remoto arcano pues nadie sabe nada de la estrella.
Besa los labios y los ojos; goza la carne del amante sazonada secretamente para ti; acomete con decisión humilde la tarea del imperioso instinto: crece en ramas mas nada digas del tremendo rito pues nadie sabe nada de los besos, ni del amor ni del placer, ni entiende la ruda sacudida que nos pone al hijo concluido entre los brazos.
Clama sin grito, llora sin estruendo pues nadie sabe nada de las lágrimas.
Vete a hurtadillas. Con discreto paso. Traspasa quedamente la frontera. Pues nadie sabe nada de la muerte.
Angela Figuera Aymerich. Víspera
de la vida (1953)
Cerramos la semana dedicada a Angela Figuera Aymerich, es posible que proximamente se publiquen más poemas musicados.
Acabo con una versión de su poema más conocido, "No quiero" cantada por Juan Valderrama y Rozalen, subida por Juan Valderrama en el día de la poesía de 2021 (17 marzo 2021)
PS: Copio este texto de la autora escrito en 1965, y recogido del Blog del Maestro Fernando Lucini
«Todo lo que
puedo decir de mi poesía está en mi poesía. La escribí siempre aunque no
publiqué hasta 1948. Nunca me pregunté por qué o para qué la hacía.
Obedecía a un impulso esencial de origen desconocido que me llevaba al
intento de crear con la palabra aquella belleza que tanto me emocionaba
cuando la leía en los poetas a mi alcance. Una primera poesía imitativa,
vacilante, intimista y mala sin duda alguna. La vida misma, más
adelante, concretó y afinó mis temas: amor de mujer y de madre,
misterios del pensamiento, de la vida y la muerte, paisaje interpretado.
De pronto los tremendos golpes de nuestra guerra y la guerra mundial,
la intimidad feliz se desgarra, el suelo se hunde, los sueños se
quiebran, las perspectivas se transmutan y confunden entre la negrura
del humo y el rojo de la sangre. Entro en contacto con el odio, la
codicia, la destrucción, la injusticia, la muerte innumerable,
antinatural e ilícita. El hambre pisándonos los talones; el desprecio
hacia el hombre y hacia la libertad humana. Hay que vivir contra todo y a
pesar de todo en un mundo convulsivo y atroz. Vivir viviéndolo todo y
sufriéndolo todo con todos. Terminó la inmensa soledad del poeta. El
impuso primario de expresarse y crear belleza con la palabra es el
mismo. Las circunstancias no. Lo que he visto padecer, padeciéndolo, lo
que sigo viendo, me acucia con exigencia imperiosa. Tengo que gritar
contra ello y buscar algo que oponer al derrumbe. Crear belleza, pura,
inútil, y cruel en su exclusividad, ya no es bastante. Hay que hacer
algo más con la poesía, que es mi herramienta, como cualquier hombre
tiene que hacerlo con la herramienta de que disponga y pueda manejar,
para salvarnos y ayudarnos unos a otros. Mas, la poesía ¿servirá para
algo? Dice Bertrand Ruseell: "Todo hombre, puede servir para
perfeccionar el mundo". Intentémoslo, pues».
En todo el mundo, no creo
que hubo un pirata más feo.
Le faltaban media oreja,
siete dientes y una ceja.
Estaba tuerto de un ojo;
el otro se le torcía,
y era tan cojo, tan cojo,
y era tan malo, tan malo,
que tenía... -¿Qué tenía?
¡Las cuatro patas de palo!
Angela Figuera Aymerich. Cuentos Tontos para niños listos (1979)
Treinta años depués de empezar a publicar su poesía de adultos, de alto contenido social, y doce años después de su último libro de poemas, Angela Figuera Aymerich, ya abuela, comienza a publicar cuentos en forma de poemas para niños. Hoy he querido recuperar alguno de estos cuentos, que durante un tiempo se contaron en nuestras escuelas, esperando no se pierda esta rica tradición ni buena literatura.
A pesar de estar dedicado al público infantil, estos cuentos (escritos en gran parte en Avilés y en otros lugares de la geografia hisapna, como Mallorca,...) mantienen una cierta dinámica social como la necesidad de colaborar entre todos que se recoje en este Cuento tonto de la Jirafita que no tenía bufanda
Mi señor don Búho, estoy preocupada. —Dígame sus cuitas mi doña Jirafa. —Se acerca el invierno, vendrán las heladas y mi jirafita no tiene bufanda. —Cómprele usted una. —Y, ¿dónde encontrarla? ¿No ve que mi hijita es tan cuellilarga?... Por más que he buscado ninguna le alcanza... —Sí que es un problema... —Me tiene apurada. ¡Es usted tan sabio! Si usted me ayudara...
—Déjeme que piense. Don Búho se calla, baja la cabeza y, con una pata, se rasca el cogote. Luego, la levanta y se queda quieto, fija la mirada: sus enormes ojos son como dos ascuas.
—¡Ea! Ya lo tengo: hay que fabricarla. —¿Cómo, cuándo, dónde? Y, ¿habrá quién lo haga? —Calma, amiga mía, un poco de calma... Todo va a arreglarse, tenga usted esperanza. Mire, le aseguro que, en tal circunstancia, la amistosa oveja cederá su lana; hilará el gusano; tejerá la araña.
Y las cosas fueron como se esperaba: la amistosa oveja entregó su lana, luego hiló el gusano y tejió la araña.
Cuando invierno puso nieve en las montañas y en cristales fríos convirtió las charcas, Jirafita chica va muy de mañana para su colegio anda que te anda... Va contenta: lleva TODA la garganta bien abrigadita con una bufanda linda, blanca, suave, larga, larga, larga...
(Avilés-Madrid, 1969-1973)
Angela Figuera Aymerich. Cuentos Tontos para niños listos (1979)
Este año 2022, se conmemora el 120 anniversario del nacimiento de Angela Figuera y del 115 de Carmen Conde, Dos importantes poetas de la posguerra, amigas y grandes escritoras, a las que el músico Albert Nieto, ha dedicado un disco que se ha publicado el poasado viernes 4 de marzo del 2022. Hoy Dia de la Mujer se presenta en Madrid en los Teatros del Canal, y parece importante hacerse eco de este acontecimiento, deseando que muchas más mujeres accedan a la RAE (Carmen Conde fué la primera y única durante mucho tiempo) para ir viendo que la igualdad es posible, deseable y necesaria
El disco consta de tres partes, la primera con poemas de Carmen Conde, la segunda con el recitado de dos poemas de Angela Figuera dedicados a Carmen Conde y la tercera con el canto de bastantes poemas de Angela Figuera, os dejo con uno de ellos el referido a la "Primavera" del poema besos (Primavera, Verano, Otoño e Invierno), con la voz de Lorena Paz y el piano de Albert Nieto
Jadeaba y corría.
Tropezaba y corría.
Con un miedo macizo debajo de las cejas
y un niño entre los brazos.
Corría por la tierra que olía a recién muerto.
Corría por el aire con sabor a trilita.
Corría por los hombres erizados de encono.
Miraba a todos lados.
Quería detenerse.
Sentarse en un ribazo y con su hijo menudo.
Sentarse en un ribazo y amamantar en paz.
Pero no hallaba sitio.
No encontraba reposo.
No lograba la pausa sosegada y segura
que las madres precisan.
Ese viento apacible que jamás se interpone
entre el pecho y el labio.
Buscaba cerca y lejos.
Buscaba por las calles,
por los jardines y bajo los tejados,
en los atrios de las iglesias,
por los caminos desnudos y carreteras arboladas.
Buscaba un rincón sin espantos,
un lugar aseado para colocar una cuna.
Y corría y corría.
Dio la vuelta a la tierra.
Buscando.
Huyendo.
Y no encontraba sitio.
Y seguía corriendo.
Y el niño sollozaba débilmente.
Crecía débilmente
colgado de su carne fatigada.
Ángela Figuera Aymerich. El grito inútil, (1952) (incluido en Obras completas (Ediciones Hiperión, 1999).
La entrada dedicada a Angela Figuera Aymerich, es vista cotidianamente por cerca de una decena de personas, Una poeta que afortunadamente se va recuperando, prueba de ello es la aparición de dos discos en los úlitmos meses, uno de ellos se estrena mañana en los Teatros de Canal de Madrid, con motivo del 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer con el piano de Albert Nieto y la voz de la soprano Lorena Paz, mañana le dedicaré la entrada.
El poema que he elegido hoy es duro, pertenece a su cuarto libro editado en la posguerra en España, con el que obtuvo el premio Ifach, Os dejo con una versión realizada por los alumnos del IES Albalat, de Navalmoral de la Mata de Cáceres y que acaba con estas palabras de Elvira Lindo, en su calidad de comisaría de la V edición del Dia de las Escritoras, celebrada el 19 de octubre de 2019 en la Biblioteca Nacional de España: “La voz de las mujeres suele exhalar un aliento esforzado, una
conciencia constante de que la vida siempre ha de exigirles más que a
los hombres”
Acabo con el otro disco que musicaliza poemas de Angela Figueroa, se trata del disco del Talaverano Javier Ahijado "Las sin sombrero" donde poen música a veinte poemas de estas mujeres de la Generación del 27, uniéndose así a los trabajos realizados por Moncho Otero, Lucia Secam, Paco Damas, Juan Vlderrama, Inés Fonseca y Sheila Blanco. Pone música a cuatro poemas de Angela Figuera, entre ellos el poema "Difícil" musicado en 1992 por Rosa León, en su disco "Mujeres", el único de los cuatro disponibles es el poema "Niño en la Orilla", un poema aparecido en el segundo libro de Angela Figuera "Soria pura", dentro del paratado de poemas del Duero
En 1939 en el
exilio mexicano León Felipe escribe su libro “Español del éxodo y del llanto”,
dedicado al presidente de la República de México como muestra de gratitud, el
quinto poema del libro primero es Reparto, que dice
"La España de
las harcas no tuvo nunca poetas. De Franco han sido y siguen siendo los
arzobispos, pero no los poetas. En este reparto injusto, desigual y forzoso,
del lado de las harcas cayeron los arzobispos y del lado del éxodo, los poetas.
Lo cual no es poca cosa. La vida de los pueblos, aún en los menesteres más
humildes, funciona porque hay unos hombres allá en la Colina, que observan los
signos estelares, sostienen el fuego prometeico y cantan unas canciones que
hacen crecer las espigas.
Sin
el hombre de la Colina, no se puede organizar una patria. Porque este hombre es
tan necesario como el hombre del Capitolio y no vale menos que el hombre de la
Bolsa. Sin esta vieja casta prometeica que arrastra una larga cauda herética y
sagrada y lleva sobre la frente una cresta luminosa y maldita, no podrá existir
ningún pueblo.
Sin
el poeta no podrá existir España. Que lo oigan las harcas victoriosas, que lo
oiga Franco
Tuya es la
hacienda,
la casa,
el caballo
y la pistola.
Mía es la voz antigua de la tierra.
Tú te quedas con todo
y me dejas desnudo y errante por el mundo…
mas yo te dejo mudo… ¡Mudo!
¿Y cómo vas a recoger el trigo
y a alimentar el fuego
si yo me llevo la canción?"
Los versos finales
fueron cantados por Aguaviva en su primer disco de 1970 “Cada vez más cerca”, con el nombre de “Mía es la voz”, cuarto tema
de la cara A, me sigue pareciendo milagroso que la censura autorizara este
disco, máxime cuando el homenaje a León Felipe en el Cine (teatro) monumental
de Madridel 14 de marzo de 1977, organizado
por los amigos de la Unesco fue prohibido con todas las entradas vendidas, en
él iba a actuar entre otros Aguaviva (junto a Soledad Bravo, Adolfo Celdrán,
Francisco Curto y Luis Pastor) Esta es la versión cantada en un vídeo y audio
del concierto celebrado en la Universidad Complutense de Madrid en 1978. Creo que
el audio es mejor y me parece un buen homenaje a estas voces
Si habéis visto
el documental sobre León Felipe que ha dado origen a estas tres entradas, no sé
si os sorprendería cuando en un momento se dice que León Felipe quiso pedir
perdón al resto de poetas españoles, que se quedaron en España, y lo hizo a través
de una carta a otra gran poeta casi olvidada, Angela Figera Aymerich, nacida en
Bilbao pero que residió en Madrid gran parte de su vida, conocida como la
Gabriela Mistral Bilbana, por la calidad y calidez de sus poemas, actuó de
mediadora entre los poetas del interior y los exiliados, en los años 1957 y
1958, consiguiendo en 1957 que Pablo Neruda recupere el diálogo -interrumpido
tras la guerra civil en 1939- con los escritores del interior, y escriba su
"Carta a los poetas españoles" (París, 1957).
Posteriormente,
con su libro Belleza cruel y su correspondencia, convence a León Felipe
para que cambie su actitud y la consideración de los poetas del interior y les
"devuelva" el salmo y la canción que se llevó al exilio (México,
1958).,
Este es el
texto de León Felipe “Palabras”
"Con estas palabras
quiero arrepentirme y desdecirme, Ángela Figuera Aymerich... de cosas que uno
ha dicho, de versos que uno ha escrito...
Porque yo fui el que dijo al hermano voraz y vengativo, cuando, aquel día,
nosotros, los españoles del éxodo y del llanto, salimos al viento y al mar,
arrojados de la casa paterna por el último postigo del huerto... Yo fui el que
dijo:
Hermano... tuya es la hacienda...
la casa, el caballo y la pistola...
Mía es la voz antigua de la tierra.
Tú te quedas con todo
y me dejas desnudo y errante por el mundo...
mas yo te dejo mudo... ¡mudo!...
Y ¿cómo vas a recoger el trigo
y a alimentar el fuego
si yo me llevo la canción?
Fue éste un triste reparto caprichoso que yo hice, entonces, dolorido, para
consolarme. Ahora estoy avergonzado. Yo no me llevé la canción. Nosotros no nos
llevamos la canción. Tal vez era lo único que no nos podíamos llevar: la
canción, la canción de la tierra, la canción inalienable de la tierra. Y
nosotros, los españoles del éxodo y del viento... ¡ya no teníamos tierra!
Vosotros os quedasteis con todo: con la tierra y la canción.
Nuestro debió haber sido el salmo, el salmo del desierto, que vive sin tierra,
bajo el llanto, y que sin garfios ni raíces se prende, se agarra, anhelante, de
la luz y del viento.
Yo hablé también un día del salmo. "El salmo es mío", dije, "el
salmo es una joya que les dimos en prenda los poetas a los sacerdotes... y
ahora lo rescato, me lo llevo, me lo llevo del templo, me lo llevo en mi
garganta rota y desesperada..." Y dije también: "El salmo fugitivo y
vagabundo es el lenguaje justo del español del éxodo y del llanto"...
Palabras, palabras nada más. Yo no me llevé el salmo tampoco. Nosotros no nos
llevamos el salmo.
Al final todo se hizo grito vano, lamento hinchado, blasfemia sin sentido,
palabras de un idiota llenas de éstrépito y de furia que se perdieron como
burbujas de hiel en el vacío... Y nos quedamos luego todos mudos... Los mudos
fuimos nosotros... ¡Los desterrados y los mudos!
De este lado nadie dijo la palabra justa y vibrante. Hay que confesarlo: de
tanta sangre a cuestas, de tanto caminar, de tanto llanto y de tanta
justicia... no brotó el poeta.
Y ahora estamos aquí, del otro lado del mar, nosotros, los españoles del éxodo
y del viento, asombrados y atónitos oyéndoos a vosotros cantar: con esperanza,
con ira, sin miedos...
Esa voz... esas voces... Dámaso, Otero, Celaya, Hierro, Crémer, Nora, de Luis,
Angela Figuera Aymerich... los que os quedasteis en la casa paterna, en la
vieja heredad acorralada... Vuestros son el salmo y la canción.
México, D.F., junio, 1958. León Felipe
Este fue el
prólogo del libro “Belleza Cruel” que aunque escrito en 1955, no se animó a
intentar pasar la censura dadas sus experiencias previas, lo mandó a México,
donde se presenta al Premio de Poesía “Nueva España” de la unión de
intelectuales españoles, es premiado y se publica con ese prólogo de León
Felipe.
Posteriormente
el 29 de marzo de 1959 se publica en el periódico ABC de Madrid en la página
cinco
León Felipe
vivió en esa continua búsqueda, acabo con tres poemas del libro Versos y Oraciones de
Caminante: Qué me importa que se borren (poema XXVII, primera estrofa); Huyen...
Se ve que huyen (poema XIII, integro excepto tres versos intermedios) y No
es lo que me trae cansado (poema XII), que han dado lugar al tema musical “Poemas
Menores” de Evoeh (en el vídeo podréis encontrar el texto de los versos
musicalizados)
No
quiero
que los besos se paguen
ni la sangre se venda
ni se compre la brisa
ni se alquile al aliento.
No
quiero
que el trigo se queme y el pan se escatime.
No
quiero
que haya frío en las casas,
que haya miedo en las calles,
que haya rabia en los ojos.
No
quiero
que en los labios se encierren mentiras,
que en las arcas se encierren millones,
que en la cárcel se encierre a los buenos.
No
quiero
que el labriego trabaje sin agua,
que el marino navegue sin brújula,
que en la fábrica no haya azucenas,
que en la mina no vean la aurora,
que en la escuela no ría el maestro.
No
quiero
que las madres no tengan perfumes,
que las mozas no tengan amores,
que los padres no tengan tabaco,
que a los niños les pongan los Reyes
camisetas de punto y cuadernos.
No
quiero
que la tierra se parta en porciones,
que en el mar se establezcan dominios,
que en el aire se agiten banderas
que en los trajes se pongan señales.
No
quiero
que mi hijo desfile,
que los hijos de madre desfilen
con fusil y con muerte en el hombro;
que jamás se disparen fusiles,
que jamás se fabriquen fusiles.
No
quiero
que me manden Fulano y Mengano,
que me fisgue el vecino de enfrente,
que me pongan carteles y sellos
que decreten lo que es poesía.
No
quiero amar en secreto,
llorar en secreto,
cantar en secreto.
No
quiero
que me tapen la boca
cuando digo NO QUIERO…
No
Quiero Angela Figuera Aymerich. Libro “Belleza cruel” (1958). Premio de
poesía Nueva España con prólogo de León Felipe.
Angela
Figuera, es una poeta de la generación del 27, (de las llamadas “Sin Sombrero”),
nacida en Bilbao en 1902, tal y como
comente el 12 de marzo cuando mandé otor poema suyo (“Dificil”; que para los demás os dejo al final del Blog). Fue
una escritora a la que la Guerra Civil
cercenó su desarrollo literario y personal, fue parte de la “poesía social”
junto a Blas de Otero y Gabriel Celaya, aunque hoy en día están todos
prácticamente olvidados es mayor el olvido en Angela Figuera, No obstante tiene
unas obra muy interesante
El
poema de hoy es el que más se ha musicalizado (en unas ocho ocasiones) pero con
ediciones muy difíciles de encontrar.
De
las que conozco mi versión preferida es la que realizó a final del pasado año Juan
Valderrama en su disco-libro “Mujeres de carne y verso”
La
segunda es de un grupo mexicano DOST, que me parece que ponen muy buena música a
esa excelente letra, El cantante es Oliver, debe estar grabado en 2014 y no se
más. El libro Belleza Cruel, no se publicó en España, pues no hubiera pasado la censura, así que la primera edición se hizo en México
La
tercera versión, está realizada por Paco Damas, junto a mi admirada Amparo
Sánchez (Amparanoia) en una versión de su disco de 2017, que no me acaba de
convencer, pero para gustos están los colores, y creo merece escuchar
La
cuarta versión es de una medio paisana del Bierzo, Esther Lanzón, (concretamente de Fabero),
poetisa a su vez que el año pasado sacó su disco “Mujeres en Verso” al que
pertenece esta versión
Para
los que no conozcáis la obra de Angela Figueroa existe una buena edición de sus
“Obras Completas” en la editorial Hyperion del año 1999
Al
final de su vida, con el nacimiento de sus nietos escribió poesía infantil publicando
dos libros: “Cuentos tontos para niños listos” y “Canciones para todo el año”
Os dejo con un corto poema del primer libro: “El
pirata pirantón”
En todo el mundo, no creo
que hubo un pirata más feo.
Le faltaban media oreja,
siete dientes y una ceja.
Estaba tuerto de un ojo;
el otro se le torcía,
y era tan cojo, tan cojo,
y era tan malo, tan malo,
que tenía... -¿Qué tenía?
¡Las cuatro patas de palo!
Buen
día
30.3.2026 Encuentro una nueva versión musicada del poema, realizada por O Val das Mouras en su tercer disco "Bruixes i Poetes" es el décimo tema que cierra el álbum, y suena así