Una puerta abierta a la música, la poesía, las versiones y a la sonrisa, con muchas pinceladas de cine y bandas sonoras. En recuerdo y homenaje al antiguo microprograma "Fonocopias" de Radio Nacional de España Radio 5
¿Cuántos bellos poemas esperan a que un día la música los rescate de su morada fría, los saque de las baldas de la estantería, remoje sus palabras y, en ondas de agua limpia, los lleve a mis oídos, bañados de armonía, a derramar su fuego sobre mi fantasía?
¿Y también cuántas arias y hermosas melodías piden a gritos: versos, palabras… ir tejidas al texto, con acordes vibrantes de energía, para no ser quimeras y nacer a la vida? Música con palabras: que yo pueda sentirla.
¿Cuántas grandes canciones dan vueltas cada día sin alcanzar mi oído, esperando esa chispa que encienda su cadencia o esa mano amiga que me diga: «Escucha, es una maravilla». Y al oírlas, sentir que algo nuevo en la vida viene a abrir una estancia en mi casa encendida?
¿Cuántos? ¿Cuántas y cuántas? ¿Alguien me lo diría?
Tantas como las aguas de un lago sin orillas, donde el mundo se para y me quedo, sin prisa, a salvo de sus males, su ruido, su fatiga, absorto y embriagado, escuchando en la brisa cómo trinan los pájaros esas canciones mínimas.
De una disquisicion a distancia con mi amigo Alberto Vidal el pasado marte surgió este poema. Yo, que sólo sugerí algunas ideas, y que soy
mas de música pensé en añadir una a este texto y se me vino a la cabeza
esta obra de Gabriel Fauré (que es uno de lo precursores de poner
musica a la poesía en la época moderna), "Après un rêve", en esta
versión al violín de María Dueñas
Esla primera de las "Tres Melodias"
(Opus 7, una colección de tres piezas para voz y piano), que está basada
en un poema de Romain Bussine que describe el anhelo de un amante
por regresar a un sueño idílico tras despertar a la dura realidad. Quizá
sea una melodía algo triste por lo que otra alternativa, teniendo en
cuenta la temática del lago, sería usar la tercera melodía una "Barcarolle", basadas en los cantos de los barqueros venecianos. No he
localizada ninguna sin cantar, pero como Fauré escribió muchas
barcarolas he elegido la primera que creo interpretó por primera vez Saint Saens, en una versión moderna claro
Es difícil saber que fue antes el poema o la canción, es una encrucijada parecida a la del huevo y la gallina. En ambos casos se entrecruzan y son inseparables una parte de la otra.
La música y la poesía se complementan y nos salvan del caos cotidiano. La relación entre canto y poesía es clara y antigua, como resumió perfectamente Jorge Luis Borges: «El verso siempre recuerda que fue un arte oral antes de ser un arte escrito, recuerda que fue un canto» (JLB 1 junio 1977 Conferencia sobre "La Divina Comedia", primera de las siete pronunciadas entre junio y agosto de ese año en el Teatro Coliseo de Buenos Aires y recogida en el libro "Siete Noches')
Si queréis escuchar mas barcarolas de Fauré os dejo con este reciente trabajo publicado hace un par de meses https://youtu.be/xD6sqLPmNik
Ayer me llegó de repente la noticia: El cantaor flamenco El Cabrero ha fallecido en Bormujos a los 81 años de edad. Cabrero de profesión y anarquista de filiación, llegó a convertirse en el cantaor con más proyección internacional pero nunca dejó de sacar a sus cabras.
Se llamaba José Domínguez Muñoz y había nacido en 1944 en Aznalcóllar, Sevilla, pero todo el mundo del flamenco lo conocía por el sobrenombre de El Cabrero, con el que llegó a convertirse durante los años 80 en la figura del cante jondo con más proyección internacional. Era cantaor y cuidaba a sus cabras, lo que siempre había querido hacer. Nunca buscó otra cosa: ni publicar discos, ni hacer giras lejos de casa, ni conceder entrevistas.
Nos quedan sus canciones, difícil elección pero teniendo en cuenta mis gustos y lo publicado en el Blog, os propongo las siguientes
1. Si se calla el cantor (canción por bulería) Del álbum Pastor de Bulerias del 2011 penúltimo disco del Cabrero, (cuarto tema). Una versión fabulosa del maestro Horacio Guarany. Se trata de una revisión personalísima, ya que El Cabrero siempre fue un gran amante de la música sudamericana. La original de Guaraní incluye varios pasajes recitados, sin música, que El Cabrero sí música. Así sonaba con Rafael Rodríguez a la guitarra
El cantor ha callado definitivamente, después de su despido en el 2020, porque "le dolía el diafragma y el sombrero", Esperemos que otros cantores y su hijo Emiliano Domínguez Zapata, (El Crespo Zapata), continúen su canto. Esta versión fue incluida el 8 de febrero del 2024 en este Blog
2 Se murió Miguel Hernández (Tonás de Triana) Del álbum "Un diálogo sin artificios" de 1998 (undécimo y último tema). Siendo ambos cabreros y poetas, es normal que El Cabrero dedicara esta canción a la trágica muerte del poeta oriolano, quien falleció el 28 de marzo de 1942 en la enfermería de una prisión en Alicante a los 31 años, víctima de tuberculosis y condiciones inhumanas tras la Guerra Civil. La letra es un poema de su compañera Elena Bermúdez: Hasta el sol se pone rojo / Cuando va arruntao a la tarde / Yo no he cambiao los colores / Que me pintaron mis pares // Con la onda de la lengua / Se tiran muchas palabras / Ninguna destruye tanto / Como la voz del arma // Se murió Miguel Hernández / También mataron a Lorca / Los poderes son poderes / Lo mismo antes que ahora
3 Como el viento del Ponente (Milongas). Del Álbum del mismo título de 1996, (Décimo tema) Con letra también de Elena Bermúdez, esta canción define a la perfección lo que son las letras de El Cabrero. “De niño no me gustaban los libros ni las sotanas ni salir en procesión / era tan desobediente como el viento de poniente revoltoso y juguetón”. En esta canción El Cabrero habla de sí mismo, como de una oveja negra que supo esquivar las piedras que le tiraban a dar. “Y entre más pasan los años, más me aparto del rebaño, porque no sé a dónde va”. Os dejo con un directo del 2009
En 2002, el grupo de rock navarro Marea incluye una versión de la canción en su disco "Besos de perro" (décimo tema). Una gran versión diferente pero con el mismo mensaje
4 El Macho Montés (Canción por Bulerías). Del Álbum de 1988 Encina y Cobre (Sexto tema). Sobre ella El Cabrero escribió en su Blog “Es una de mis canciones favoritas. Con letra mía habla de un animal muy hermoso al que algunos matan por diversión” Tema muy emblemático que forma parte del primer disco que hizo con la guitarra de Paco del Gastor, acompañante del cantaor durante doce años. En esta canción de temática bucólica, se ensalza la libertad y la fiereza del animal en su entorno natural.
5 La Lluvia Sucede En El Pasado (Soneto Por Bulería), Del LP de 1983 "Que Corra De Boca En Boca" (primera pista de la cara B) La letra original es un soneto de Borges y la música compuesta por Alberto Córtez.El Cabrero consigue una versión absolutamente espeluznante. En el documental sobre su vida el propio Alberto Cortéz exclama al oír parte de la canción “hay que tener dos huevos para hacer eso”.
El Cabrero fue siempre una persona consecuente con sus ideas y ambiciones, la primera vez que le ofrecieron grabar un disco, lo rechazó. Para qué grabar un disco si él no quería abandonar el oficio de cabrero. Si aceptó lanzarse a aquella vida ajetreada de focos y festivales fue, al principio, por necesidad. Tras ese primer rechazo, Pepe Carrasco —asesor de la discográfica Belter, letrista de Camarón y de casi todas las figuras de la época— tuvo que esperar hasta 1975 para proponérselo de nuevo y conseguir que firmara.
El acuerdo al que llegaron consistió en realizar aquel álbum a cambio de que la discográfica le pagara los gastos de la clínica a su compañera, Elena Bermúdez, en el parto del primero de sus tres hijos. Así lo recordaba en aquella entrevista: “Yo no tenía interés en grabar, solo quería vivir dignamente con lo que dejaban las cabras, pero, qué va, era imposible. No teníamos ni para pagar un médico. Yo no podía consentir que Elena diera a luz en esas condiciones y no lo dudé. ¿Que cómo me sentí con aquel trato? Como el que ha hecho lo correcto. Elena estuvo bien atendida y sobraron algo más de mil pesetas, que nos hacían mucha falta, pero para que el trato se cumpliera, se las dejamos de propina al personal”.
Acabo con la recomendación de que veáis este documental "El canto de la Sierra" (Le Chant de la Sierra) de 1988. Esta película fue rodada en el año 1988 por una productora francesa con colaboración de una cadena de TV. Obtuvo el Premio Especial de la Crítica en el prestigioso Festival de la Rose d'Or de Montreux y fue emitido por cadenas de 43 países de 5 continentes.Pero nunca en España.
En ella se presenta a José Domínguez Muñoz, un cantante de flamenco conocido como El Cabrero. El filme es un reportaje de treinta minutos que muestra como el artista combina su carrera musical con su trabajo de pastor de cabras en el pueblo de Aznalcóllar. Incorpora entrevistas en las que el protagonista habla de su vida como pastor, sus inicios en el mundo del flamenco y su proceso creativo. Asimismo, combina declaraciones con actuaciones públicas y privadas, y escenas del paisaje urbano y rural de la región. En conjunto, el documental es un retrato pastoril del personaje con una apreciación hacia la tradición, los orígenes y el presente de la música flamenca.
" En más de una ocasión, tanto El Cabrero como Elena Bermúdez, representante y coescritora del blog personal del artista, han denunciado haber sido apartados del espacio cultural flamenco y consideran que esto es el resultado de la actividad y de la actitud política del cantante. Tal y como su representante declara los “Medios de comunicación, en curiosa coincidencia con las Instituciones Culturales, se han empeñado en ignorarlo o ningunearlo” (Bermúdez, “Ni rienda”). De hecho, si uno investiga un poco su vida, descubre que esta es afín al anarquismo y ha estado muy ligada al activismo político y a la defensa de “las cañadas, veredas y abrevaderos públicos” (Muñoz, Entrevista). El Cabrero ha obtenido reconocimiento internacional y ha colaborado con músicos como Peter Gabriel, Chick Corea, o Gilberto Gil (Domínguez Romero; Muñoz, Entrevista; Bermúdez, “Ni rienda”); pero es cierto que hoy en día sigue siendo un gran desconocido para el público español, sobre todo si se compara con la fama y repercusión obtenida por otros cantantes flamencos como Camarón de la Isla, Enrique Morente o Diego el Cigala" . (Hispanic Studies Review, Vol. 6, Issue 2, 2022June 26, 2022 )
6 Luz de Luna (Bulerías), Es posible que hayais echado en falta este tema, que aparece en ell Álbum del mismo nombre de 1980, Primera pista del disco. Es una canción original del mexicano Álvaro Carrillo, y conocida en la voz de Chavela Vargas, El Cabrero graba “Luz de luna” , siendo ya una auténtica estrella del flamenco, pero la crítica, cómo no, lo machacó. No tardó por eso en incorporar a la canción algunos versos de “Vidala del nombrador”, poema de Jaime Dávalos, y también algún fragmento de cosecha propia. Eso transformó por completo la canción, quedando poco de la original de Carrillo. Pocas veces la cantaría de manera íntegra, y en muchas de ellas la enlazó con las bulerías “Como todo mortal”. A día de hoy no sería osado decir que es la canción más solicitada en sus recitales.
Os dejo con la versión del concierto de París de 1994, dónde también se incluía una versión de la lluvia
La otra noche, en medio de un insomnio repentino, me puse a leer un poco y me encontré con este artículo en la Revista Zenda "Los 30 mejores poemas en español" seleccionados por Laura Di Verso, Coincido en gran parte con la selección y muchos de ellos ya los había incorporado en este Blog con alguna de sus versiones musicadas. Este es el articulo de los 30 poemas
Pero muchos de ellos no estaban incorporados, y me ha parecido un buen ejercicio encontrar la versión musicada cuando exista o la pueda localizar, por ello comienzo esta semana con este bello poema de Borges (19)
El remordimiento,
He cometido el peor de los pecados que un hombre puede cometer. No he sido feliz. Que los glaciares del olvido me arrastren y me pierdan, despiadados.
Mis padres me engendraron para el juego arriesgado y hermoso de la vida, para la tierra, el agua, el aire, el fuego. Los defraudé. No fui feliz. Cumplida
no fue su joven voluntad. Mi mente se aplicó a las simétricas porfías del arte, que entreteje naderías.
Me legaron valor. No fui valiente. No me abandona. Siempre está a mi lado La sombra de haber sido un desdichado.
Jorge Luis Borges ( publicado en el diario La Nación en julio de 1975 ,editado en "La moneda de hierro; 1976)
Borges escribe este soneto en endecasílabos tras la muerte de su madre, ocurrida el 8 de julio de 1975, y lo publicó en el diario La Nación pocos días después de este suceso. Vicente Monera se atrevió a ponerle música una delicia, como casi todas sus obras
Algo me han dicho
La tarde y la montaña.
Ya lo he perdido.
En el desierto
acontece la aurora.
Alguien lo sabe.
La luna nueva
ella también la mira desde otra puerta.
Bajo la luna
la sombra que se alarga
es una sola.
La vasta noche
no es ahora otra cosa
que una fragancia.
Callan las cuerdas
la música sabía
lo que yo siento.
Lejos un trino.
el ruiseñor no sabe
que te consuela.
¿Es un imperio
esa luz que se apaga
o una luciérnaga?
Tras sus viajes a Japon, Borges, publica 17 haikus en su libro La cifra. Borges se quedó prendado de la cultura japonesa, país que, según decía, era el último rincón civilizado del mundo. Nueve de esos haikus fueron musicados por Julio Santillan, en su disco Julio Santillan in New York del 2009, en el vídeo anterior los hemos podido escuchar con la voz de Sofia Tosello y el propio Julio Santillan
Por si os interesa conocer los 17 haykus (un hayku se compone de 17 sílabas, y su obra se compone de 17 haykus), os dejo con este vídeo que los incluye
Música del Japón. Avaramente De la clepsidra se desprenden gotas De lenta miel o de invisible oro Que en el tiempo repiten una trama Eterna y frágil, misteriosa y clara. Temo que cada una sea la última. Son un ayer que vuelve. ¿De qué templo, De qué leve jardín en la montaña, De qué vigilias ante un mar que ignoro, De qué pudor de la melancolía, De qué perdida y rescatada tarde, Llegan a mí, su porvenir remoto? No lo sabré. No importa. En esa música Yo soy. Yo quiero ser. Yo me desangro.
Acabar los poemas de Borges de esta semana con un acercamiento a su mundo japonés, para ello he elegido este poema que en el 2010, dió título al primer disco del argentino Pedro Aznar, que musicalizaba poemas de Jorge Luis Borges, en este caso acompañado por la gran voz de Mercedes Sosa
Acabo con otra versión con Norberto Brognini al piano y la voz de Maximiliano Baños con imágenes claramente japonesas
Hay tanta soledad en ese oro.
La luna de las noches no es la luna
que vio el primer Adán. Los largos siglos
de la vigilia humana la han colmado
de antiguo llanto. Mírala. Es tu espejo
Jorge Luis Borges, escribió, al menos dos poemas, con el título "La Luna", el primero en el libro del que hablaba ayer ("El Hacedor") y este quinteto sencillo escrito años después. Este último poema ha sido musicado por el compositor argentino, residente en Nueva York, Julio Santillan, de esta bella manera. en su disco "El Bosque de la Memoria" (cuarto corte), la voz, siempre bella y reconocible es de la colombiana Marta Gómez
Acabo con el otro poema nominado "La Luna" del que os he hablado
Cuenta la historia que en aquel pasado tiempo en que sucedieron tantas cosas reales, imaginarias y dudosas, un hombre concibió el desmesurado
proyecto de cifrar el universo en un libro y con ímpetu infinito erigió el alto y arduo manuscrito y limó y declamó el último verso.
Gracias iba a rendir a la fortuna cuando al alzar los ojos vio un bruñido disco en el aire y comprendió, aturdido, que se había olvidado de la luna.
La historia que he narrado aunque fingida, bien puede figurar el maleficio de cuantos ejercemos el oficio de cambiar en palabras nuestra vida.
Siempre se pierde lo esencial. Es una ley de toda palabra sobre el numen. No la sabrá eludir este resumen de mi largo comercio con la luna.
No sé dónde la vi por vez primera, si en el cielo anterior de la doctrina del griego o en la tarde que declina sobre el patio del pozo y de la higuera.
Según se sabe, esta mudable vida puede, entre tantas cosas, ser muy bella y hubo así alguna tarde en que con ella te miramos, oh luna compartida.
Más que las lunas de las noches puedo recordar las del verso: la hechizada Dragon moon que da horror a la halada y la luna sangrienta de Quevedo.
De otra luna de sangre y de escarlata habló Juan en su libro de feroces prodigios y de júbilos atroces; otras más claras lunas hay de plata.
Pitágoras con sangre (narra una tradición) escribía en un espejo y los hombres leían el reflejo en aquel otro espejo que es la luna.
De hierro hay una selva donde mora el alto lobo cuya extraña suerte es derribar la luna y darle muerte cuando enrojezca el mar la última aurora.
(Esto el Norte profético lo sabe y tan bien que ese día los abiertos mares del mundo infestará la nave que se hace con las uñas de los muertos.)
Cuando, en Ginebra o Zürich, la fortuna quiso que yo también fuera poeta, me impuse. como todos, la secreta obligación de definir la luna.
Con una suerte de estudiosa pena agotaba modestas variaciones, bajo el vivo temor de que Lugones ya hubiera usado el ámbar o la arena,
De lejano marfil, de humo, de fría nieve fueron las lunas que alumbraron versos que ciertamente no lograron el arduo honor de la tipografía.
Pensaba que el poeta es aquel hombre que, como el rojo Adán del Paraíso, impone a cada cosa su preciso y verdadero y no sabido nombre,
Ariosto me enseñó que en la dudosa luna moran los sueños, lo inasible, el tiempo que se pierde, lo posible o lo imposible, que es la misma cosa.
De la Diana triforme Apolodoro me dejo divisar la sombra mágica; Hugo me dio una hoz que era de oro, y un irlandés, su negra luna trágica.
Y, mientras yo sondeaba aquella mina ee las lunas de la mitología, ahí estaba, a la vuelta de la esquina, la luna celestial de cada día
Sé que entre todas las palabras, una hay para recordarla o figurarla. El secreto, a mi ver, está en usarla con humildad. Es la palabra luna.
Ya no me atrevo a macular su pura aparición con una imagen vana; la veo indescifrable y cotidiana y más allá de mi literatura.
Sé que la luna o la palabra luna es una letra que fue creada para la compleja escritura de esa rara cosa que somos, numerosa y una.
Es uno de los símbolos que al hombre da el hado o el azar para que un día de exaltación gloriosa o de agonía pueda escribir su verdadero nombre.
Escribo esto los primeros días del mes tras la llegada de la lluvia, tan deseada, que me ha hecho recordar el poema del mismo nombre de este libro, y que nos dice que "la lluvia siempre cae en el pasado", como ese poema ya habia sido comentado, he vuelto al libro del maestro para elegir este bello poema paradoja, que se grabó en 1967, en Buenos Aires dentro del disco Borges por el mismo reeditado en el 2002
A la primera parte de este poema le puso música Vicente Monera, y afortunadamente aún puede escucharse su bella versión
Ya no es
mágico el mundo. Te han dejado.
Ya no compartirás la clara luna
ni los lentos jardines. Ya no hay una
luna que no sea espejo del pasado,
cristal de soledad, sol de agonías.
Adiós las mutuas manos y las sienes
que acercaba el amor. Hoy solo tienes
la fiel memoria y los desiertos días.
Nadie pierde (repites vanamente)
sino lo que no tiene y no ha tenido
nunca, pero no basta ser valiente
para aprender el arte del olvido.
Un símbolo, una rosa, te desgarra
y te puede matar una guitarra.
II
Ya no seré feliz. Tal vez no importa.
Hay tantas otras cosas en el mundo;
un instante cualquiera es más profundo
y diverso que el mar. La vida es corta
y aunque las horas son tan largas, una
oscura maravilla nos acecha,
la muerte, ese otro mar, esa otra flecha
que nos libra del sol y de la luna
y del amor. La dicha que me diste
y me quitaste debe ser borrada;
lo que era todo tiene que ser nada.
Sólo me queda el goce de estar triste,
esa vana costumbre que me inclina
al Sur, a cierta puerta, a cierta esquina.
Con este
libro Borges, retoma la publicación de poemas (“Desde Cuaderno San Martín
(1929) hasta El hacedor (1960) la obra poética de Borges no se había
incrementado sino en seis poemas. El hacedor registra un aumento
numérico no excesivo, pero relativamente sensible: 23 nuevas composiciones. Sin
duda la actividad del Borges lírico parecía muy ralentizada con relación a su
obra en prosa”) En este libro se recogen íntegros, todos los poemas de El
hacedor y se mientras aporta cincuenta y siete poemas nuevos. Poemas de
tono sosegado como el que os propongo hoy, dos sonetos enlazados donde la vida
acepta la enfermedad o la ceguera y la próxima llegada de la muerte
Jairo
musicalizó la segunda parte de este poema en su disco de 1975 “Jairo canta a
Borges” (primer corte de la cara B)
Manuel Flores va a morir.
Eso es moneda corriente;
morir es una costumbre
que sabe tener la gente.
Y sin embargo me duele
decirle adiós a la vida,
esa cosa tan de siempre,
tan dulce y tan conocida.
Miro en el alba mis manos,
miro en las manos las venas;
con extrañeza las miro
como si fueran ajenas.
Vendrán los cuatro balazos
y con los cuatro el olvido;
lo dijo el sabio Merlín:
morir es haber nacido.
¡Cuánta cosa en su camino
estos ojos habrán visto!
Quién sabe lo que verán
después que me juzgue cristo.
Manuel Flores va a morir.
Eso es moneda corriente;
morir es una costumbre
que sabe tener la gente.
Jorge Luis Borges: Para las seis cuerdas (1965)
Ayer acabábamos con los versos de un maestro, así que
será buena idea comenzar el día con el poema de otro gran maestro de las letras.
Original como Don Miguel, Borges decidió publicar en 1969 un pequeño libro
titulado “Para las seis cuerdas” poemas que como su nombre indica fueron realizados
para ser cantados, básicamente en forma de milonga llenas de melancolía, humor y
como en el texto de hoy resignación. Pero Borges no puso música a sus poemas,
como el dice en el prólogo del libro: “En el modesto caso de mis milongas, el
lector debe suplir la música ausente por la imagen de un hombre que canturrea,
en el umbral de su zaguán o en un almacén, acompañándose con la guitarra. La
mano se demora en las cuerdas y las palabras cuentan menos que los acordes…”
Estas Milongas fueron luego musicadas por músicos
ilustres Astor Piazzola, Julián Plaza, … El poema de hoy fue musicalizado por Anibal
Troilo para la película argentina “Invasión” de 1969 de Hugo
Santiago Muchnik, una película con gran éxito de crítica pero que fue un fracaso
comercial, Así sonaba en dicha película con la interpretación de Ubaldo de
Lio