Una puerta abierta a la música, la poesía, las versiones y a la sonrisa, con muchas pinceladas de cine y bandas sonoras. En recuerdo y homenaje al antiguo microprograma "Fonocopias" de Radio Nacional de España Radio 5
Noveno poema de la selección de Laura Di Verso. Este soneto de Góngora es magistral, y me sirve para recordar con Borges la obligación de ser felices, junto a nuestros semejantes, porque la vida es breve (Carpe Diem). No he encontrado ninguna versión musicada que tenga constancia de que se haya grabado o realizado por medios humanos, he descartado dos que claramente eran fruto de la IA, y además consideraba que no tenían calidad ni calidez, y me he quedado con esta versión desconocida de la que no puedo contaros nada mas
Sexto y último poema de Luis de Góngora, musicado por Paco Ibáñez en 1964, con el titulo "Bien puede ser". Largo poema del que el Valenciano, puso música a las doce primero estrofas, excepto la quinta, octava y novena. Un poema satírico donde Góngora pone en solfa las relaciones de la época, entre hombres y mujeres.
El propio Paco Ibáñez la volvió a grabar en el 2008, en su disco "Canta a los poetas andaluces", una versión donde también se nota positivamente el paso del tiempo
En el 2012, el cantautor peruano Omar Camino, incluya una versión con ritmos mas cálidos en su disco La soledad sonora (octavo y último tema). No lo he encontrado en YouTube, así que os dejo con la versión de SoundCloud
¡Que se nos va la Pascua, mozas, que se nos va la Pascua!
Mozuelas las de mi barrio, loquillas y confiadas, mirad no os engañe el tiempo, la edad y la confianza. No os dejéis lisonjear de la juventud lozana, porque de caducas flores teje el tiempo sus guirnaldas
¡Que se nos va la Pascua, mozas, que se nos va la Pascua!
Yo sé de una buena vieja que fue un tiempo rubia y zarca, y que al presente le cuesta harto caro el ver su cara; porque su bruñida frente y sus mejillas se hallan más que roquete de obispo encogidas y arrugadas.
¡Que se nos va la Pascua, mozas, que se nos va la Pascua!
Y sé de otra buena vieja que un diente que le quedaba se lo dejó esotro día sepultado en unas natas; y con lágrimas le dice: "Diente mío de mi alma, yo sé cuándo fuistes perla, aunque ahora no sois nada.
¡Que se nos va la Pascua, mozas, que se nos va la Pascua!
Por eso, mozuelas locas, antes que la edad avara al rubio cabello de oro convierta en luciente plata, quered cuando sois queridas, amad cuando sois amadas; mirad, bobas, que detrás se pinta la ocasión calva.
¡Que se nos va la Pascua, mozas, que se nos va la Pascua!
Luis de Góngora: Romances burlescos 1582, (recogido Manuscrito Chacón 1628)
Un bello poema de Góngora, donde trata el tópico del "carpe diem". El tiempo pasa y hay que aprovecharlo. Paco Ibáñez lo incluyo en su LP de 1964, segundo corte de la cara B, dedicada a Lorca, el primer poema "La mas bella niña", lo abordé en el 2021. Al final dejo un enlace a la entrada, y a continuación la versión de Paco Ibañez de 1964, saltándose el primer estribillo y la segunda estrofa
En el 2008, Paco Ibañez, lo vuelve a grabar en su trabajo "Canta a los poetas andaluces, (CD1, cuarto tema) una versión más elaborada, tal vez una de las canciones que mejor han cambiado con el paso del tiempo, no solo por el mayor acompañamiento musical y los buenos arreglos, sino también con una voz más madura, que da al poema un tono diferente.
Lloraba la niña, Luis de Góngora, musicado por Paco Ibáñez y Jaramar
Lloraba la niña
Lloraba la niña (y tenía razón) la prolija ausencia de su ingrato amor. Dejóla tan niña, que apenas creo yo que tenía los años que ha que la dejó. Llorando la ausencia del galán traidor, la halla la Luna y la deja el Sol, añadiendo siempre pasión a pasión, memoria a memoria, dolor a dolor.
Llorad, corazón, que tenéis razón.
Dícele su madre: “Hija, por mi amor, que se acabe el llanto, o me acabe yo.” Ella le responde: “No podrá ser, no; las causas son muchas, los ojos son dos. Satisfagan, madre, tanta sinrazón, y lágrimas lloren en esta ocasión, tantas como dellos un tiempo tiró flechas amorosas el arquero Dios. Ya no canto, madre, y si canto yo, muy tristes endechas mis canciones son; porque el que se fue, con lo que llevó, se dejó el silencio, y llevó la voz.”
Llorad, corazón que tenéis razón.
Luis de Góngora: Romances amorosos. (escrito en 1590, publicado en 1628, Manuscrito Chacón)
Sonetos y Romances, pero el amor sigue siendo el tema principal de los mismos. En 1964 Paco Ibáñez incluía este poema musicado en su disco "Paco Ibáñez 1. España de hoy y de siempre" era el cuarto corte de la cara B
Mientras por competir con tu cabello, Soneto de Luis de Góngora, musicado por Vicente Monera y Enrique Morente
Mientras por competir con tu cabello
Mientras por competir con tu cabello Oro bruñido al sol relumbra en vano, Mientras con menosprecio en medio el llano Mira tu blanca frente al lilio bello;
Mientras a cada labio, por cogello, Siguen más ojos que al clavel temprano, Y mientras triunfa con desdén lozano Del luciente cristal tu gentil cuello,
Goza cuello, cabello, labio y frente, Antes que lo que fue en tu edad dorada Oro, lilio, clavel, cristal luciente,
No sólo en plata o vïola troncada Se vuelva, más tú y ello juntamente En tierra, en humo, en polvo, en sombra, en nada.
Luis de Góngora y Argote: Sonetos amorosos. (Escrito 1582, publicado en 1627, Manuscrito Vicuña: Obras en Verso del Homero español que recogió Juan López de Vicuña; Madrid; 1627 )
Vuelvo a los sonetos, pero escritos casi cuatrocientos años antes que los de Neruda. En este caso por el gran Luis de Góngora, Vicente Monera, le puso música a este soneto aumentando si cabe su hermosura
La otra versión corre a cargo del genial Enrique Morente, en su último disco de estudio, dedicado a Pablo Picasso ("Pablo de Málaga") música textos del propio pintor, pero se incluye al final del álbum (pista undécima) este soneto de Luis de Góngora, que según relataba el propio Morente, le gustaba al pintor y se lo leía el barbero del pintor malagueño, que era de Buitrago de Lozoya (Madrid). El propio Picasso hizo un dibujo inspirado en este soneto, que fue la portada del CD. Una rareza que merece ser escuchada, no os defraudará
Ciego que apuntas y atinas (Déjame en paz, Amor tirano)
Ciego que apuntas y atinas, caduco dios, y rapaz, vendado que me has vendido, y niño mayor de edad: por el alma de tu madre que murió, siendo inmortal, de envidia de mi señora que no me persigas más. Déjame en paz, Amor tirano, déjame en paz.
Baste el tiempo mal gastado que he seguido, a mi pesar tus inquïetas banderas, forajido capitán. Perdóname, Amor, aquí, pues yo te perdono allá cuatro escudos de paciencia, diez de ventaja en amar. Déjame en paz, Amor tirano, déjame en paz.
Amadores desdichados, que seguís milicia tal, decidme, ¿qué buena guía podéis de un ciego sacar? De un pájaro ¿qué firmeza? ¿Qué esperanza de un rapaz? ¿Qué galardón de un desnudo? De un tirano, ¿qué piedad? Déjame en paz, Amor tirano, déjame en paz.
Diez años desperdicié, los mejores de mi edad, en ser labrador de Amor a costa de mi caudal. Como aré y sembré, cogí; aré un alterado mar, sembré una estéril arena, cogí vergüenza y afán. Déjame en paz, Amor tirano, déjame en paz.
Una torre fabriqué del viento en la raridad, mayor que la de Nembrot, y de confusión igual. Gloria llamaba a la pena, a la cárcel, libertad, miel dulce al amargo acíbar, principio al fin, bien al mal. Déjame en paz, Amor tirano, déjame en paz.
Diecinueve años tenía Góngora cuando escribió este romance, que sigue siendo actual a pesar de los mas de cuatrocientos años transcurridos . Paco Ibáñez le puso música en 1967, por otra parte era el tema con el que comenzaba el mítico disco de su recital en el Olympia de París en 1969
La más bella niña De nuestro lugar, Hoy viuda y sola Y ayer por casar, Viendo que sus ojos A la guerra van, A su madre dice, Que escucha su mal:
Dejadme llorar Orillas del mar.
Pues me diste, madre, En tan tierna edad Tan corto el placer, Tan largo el pesar, Y me cautivaste De quien hoy se va Y lleva las llaves De mi libertad,
Dejadme llorar Orillas del mar.
En llorar conviertan Mis ojos, de hoy más, El sabroso oficio Del dulce mirar, Pues que no se pueden Mejor ocupar, Yéndose a la guerra Quien era mi paz,
Dejadme llorar Orillas del mar.
No me pongáis freno Ni queráis culpar, Que lo uno es justo, Lo otro por demás. Si me queréis bien, No me hagáis mal; Harto peor fuera Morir y callar,
Dejadme llorar Orillas del mar.
Dulce madre mía, ¿Quién no llorará, Aunque tenga el pecho Como un pedernal, Y no dará voces Viendo marchitar Los más verdes años De mi mocedad?
Dejadme llorar Orillas del mar.
Váyanse las noches, Pues ido se han Los ojos que hacían Los míos velar; Váyanse, y no vean Tanta soledad, Después que en mi lecho Sobra la mitad.
Dejadme llorar Orillas del mar.
Luis de Góngora: Romances amorosos 1580, (recogido Manuscrito Vicuña 1627)
Hoy me he acordado de Góngora. Luis de Góngora y Argote
(1561-1627), es un poeta y dramaturgo cordobés del Siglo de Oro español máximo
representante del culteranismo o gongorismo. Nació en una familia ilustre.
Estudio en la Universidad de Salamanca. Recibió órdenes religiosas menores y
fue canónigo de la Catedral de Córdoba. Su pequeño cargo eclesiástico le
permitió viajar por España con frecuencia. Felipe III, el piadoso, le nombró
capellán real y se trasladó a Madrid donde pasó gran parte de su vida.
Góngora siempre fue polémico en su vida personal y como
poeta.. Su poesía tiene carácter satírico y burlesco. Su imagen la conocemos
porque Velázquez le hizo un retrato, que se
puede ver en el Museo del Prado.
Su carácter lo describe su gran enemigo
Quevedo como jovial, sociable, hablador y amante del lujo, de las cartas y de
los toros. Se le reprochaba con frecuencia que no dignificaba los hábitos
eclesiásticos. Góngora es un poeta barroco. En su obra se distinguen dos
períodos. En el primero es el Príncipe de la luz” con poemas cortos y romances
sencillos hasta 1610 y el segundo “El príncipe de las tinieblas” con poemas
cultos pero muy difíciles de entender.
Estando en Madrid en la corte de Felipe III se arruinó
buscando cargos y enchufes para casi todos sus familiares. Perdió la memoria y
marchó a Córdoba, donde murió en 1627 de un ictus rodeado de una pobreza
extrema.
Este poema ha sido musicalizado en varias ocasiones, la
primera por Paco Ibañez en su primer disco Paco Ibañez I de 1964, y luego en su
doble CD “Paco Ibáñez canta a los poetas andaluces” del 2008. Os dejo con un
directo de hace seis años en Montevideo en el 2015
La siguiente versión es la de Isabel Parra en su segundo disco
de 1968 Isabel Parra II, reeditado más amplio en el 2002. Isabel sigue la versión
de Paco Ibáñez, pero con mucha más calidez en su voz
La tercera versión es una canción basada en el romance de
Góngora, realizada por Manzanita en 1988, en su albúm “En voz baja a las rosas”,
con el título “Dejadme Llorar”, reeditado en 1992 y 2001, con otros formatos y
otros títulos
En los años noventa y posteriores, la poesía parece haber
abandonado el mundo de la música al menos en gran medida, y Luis de Góngora, tuvo
que esperar casi treinta años a que Antonio Selfa le pusiera música y lo
cantara en el 2016, con esa voz y esa forma tan personal
Ahora parece que son mejores tiempos para la lírica, este
año 2021, Joaquín Ballester e Irene Pérez graban esta gran versión muy indie, y
diferente a lo anteriormente escuchado y grabado
No puedo dejar de poner una versión que parece más un
trabajo escolar, pero que me ha impresionado, al mezclar el poema con una bella
música con imágenes de la Interminable Guerra de Siria y de la Pandemia,
realizado por Aitana Amoros en mayo de 2020, creo que merece la pena escucharlo
y verlo
Traten otros del gobierno
Del mundo y sus monarquías,
Mientras gobiernan mis días
Mantequillas y pan tierno,
Y las mañanas de invierno
Naranjada y aguardiente,
Y ríase la gente.
Coma en dorada vajilla
El príncipe mil cuidados,
Cómo píldoras dorados;
Que yo en mi pobre mesilla
Quiero más una morcilla
Que en el asador reviente,
Y ríase la gente.
Cuando cubra las montañas
De blanca nieve el enero,
Tenga yo lleno el brasero
De bellotas y castañas,
Y quien las dulces patrañas
Del Rey que rabió me cuente,
Y ríase la gente.
Busque muy en hora buena
El mercader nuevos soles;
Yo conchas y caracoles
Entre la menuda arena,
Escuchando a Filomena
Sobre el chopo de la fuente,
Y ríase la gente.
Pase a media noche el mar,
Y arda en amorosa llama
Leandro por ver a su Dama;
Que yo más quiero pasar
Del golfo de mi lagar
La blanca o roja corriente,
Y ríase la gente.
Pues Amor es tan cruel,
Que de Píramo y su amada
Hace tálamo una espada,
Do se junten ella y él,
Sea mi Tisbe un pastel,
Y la espada sea mi diente,
Y ríase la gente. Luis de Góngora y Argote: Letrillas burlescas 1580. (publicado en el Manuscrito Vicuña 1627)
Las letrillas de Góngora son largas, por lo que he optado
por poneros un vídeo con subtítulos. Ayer hablaba de Valle, una característica
que no comenté fue su enemistad con Echegaray, ya que Echegaray no cultivó la
poesía (salvo que se asuma la lírica que radica en la matemática), he trasladado
la disputa trescientos años en el tiempo y ciento y pico kilómetros desde Madrid
a Valladolid, siendo los actores Francisco de Quevedo, joven impertinente fiel espejo
de Valle y Luis de Góngora, aunque es cierto que seguramente no fue tanta la
disputa entre ellos como lo que nos contaban en nuestros viejos libros de texto
Volviendo al poema de hoy seguro que recordáis los más mayores
la versión de Paco Ibáñez en su primer disco de 1964 (noveno corte), os
dejo un vídeo con esa versión y otra que grabó posteriormente en el 2008
El otro motivo de hablar de Góngora es que al re-escuchar
el disco de Javier Bergia y Begoña Olavide, recordé otra letrilla de
Góngora “Ya de mi dulce instrumento”, que titularon como el estribillo “Y
digan lo que yo digo”, son ciento diez versos y la canción no comprende la
totalidad del poema y se ha cambiado ligeramente el orden de las estrofas, por
lo que he optado por no dejar la letra