Una puerta abierta a la música, la poesía, las versiones y a la sonrisa, con muchas pinceladas de cine y bandas sonoras. En recuerdo y homenaje al antiguo microprograma "Fonocopias" de Radio Nacional de España Radio 5
Aquí tenéis, en canto y alma, al hombre aquel que amó, vivió, murió por dentro y un buen día bajó a la calle: entonces comprendió: y rompió todos su versos.
Así es, así fue. Salió una noche echando espuma por los ojos, ebrio de amor, huyendo sin saber adónde: a donde el aire no apestase a muerto.
Tiendas de paz, brizados pabellones, eran sus brazos, como llama al viento; olas de sangre contra el pecho, enormes olas de odio, ved, por todo el cuerpo.
¡Aquí! ¡Llegad! ¡Ay! Ángeles atroces en vuelo horizontal cruzan el cielo; horribles peces de metal recorren las espaldas del mar, de puerto a puerto.
Yo doy todos mis versos por un hombre en paz. Aquí tenéis, en carne y hueso, mi última voluntad. Bilbao, a once de abril, cincuenta y uno
Hoy Blas de Otero con este poema del que quizá sea su poemario mas conocido. En el año 2003, coincidiendo con la publicación de la colección "La palabra mas tuya" por la Fundación Autor, para un disco dedicado a poemas de Gabriel Celaya y Blas de Otero, fue musicado por Adolfo Celdrán, con esa voz tan profunda que aún mantiene
En el 2016, al cumplirse el centenario del nacimiento de Blas de Otero, Lucia Socam, publica su álbum "Otero" , donde incluye esta versión del poema (segunda pista)
(Imagen: Estatua de Rosa Chacel en el Campo Grande de Valladolid, del Blog de Jesús Anta Roca)
Si el alcotán anida en tus
cabellos
Si el alcotán anida en tus
cabellos
y el Nilo azul se esconde en tu garganta,
si ves crecer del zinc la humilde planta
junto a tus senos o a tus ojos bellos,
no cierres el ocaso con los
sellos
que el Occidente en tu testuz aguanta:
tiembla ante el cierzo y el nublado espanta.
Si oyes jazmines corre a través de ellos.
Yo sé bien que te escondes
donde siguen
los hongos del delirio, impenitentes,
y que al cruzar su senda de delicias
mariposas nocturnas te
persiguen,
se abren bajo tus pies simas ardiente
donde lloran cautivas tus caricias.
Rosa Chacel. A la orilla de un pozo (1936, reeditado en 1985
-Ed Pre.Terxtos)
A la orilla de un pozo fue el
primer libro de poemas que publicó Rosa Chacel (Valladolid 1898, Madrid
1994) tras publicar en 1960 su primera novela “Estación de Ida y Vuelta” Este
libro de poemas nace según relata la autora «de una divagación con Rafael
Alberti sobre el entusiasmo [...] de la forma clásica del verso, de la medida,
de la rima»; se trata de un conjunto de sonetos «que envolvían
o enmascaraban la corrección académica de su forma en el delirante surrealismo
de su contenido»., su primera edición fue prologada por Juan Ramón Jímenez
Rosa Chacel era como decía
ayer sobrina nieta de José Zorrilla y se traslada a Madrid en 1908, a casa de
su abuela materna en el Barrio de las Maravillas de Madrid en la calle San
Vicente Ferrer. Sus poemas permanecieron mucho tiempo ocultos por decisión de
la autora, pero son una maravilla como su barrio adoptivo. El poema lo grabó Paco
Damas en su disco de 2017 “Las sin Sombrero” es el segundo corte de los
doce del disco y junto a él canta Carmen París
El siguiente poema que os
propongo es también del mismo libro y es un soneto dedicado a María Zambrano, que
comienza con las palabras “Una música oscura, temblorosa” , y que fúe
musicado y grabado en disco más o menos por el 2017 por la sevillana Lucia Sócam
en su disco “A las mujeres del 27” (era el primer de los diez temas del
disco). Os dejo con un vídeo suyo donde incluye la letra del soneto
El
último poema musicado de Rosa Chacel es “Tres palomas”, pertenece también al
mismo libro previo, y lo grabó Inés Fonseca en su disco “Recuerdo de
sombras, Generación del 27. Ellas." Del año 2019 (es el penúltimo y undécimo
corte)
Acabo
con otro poemas de Rosa Chacel, que quizá sea mi favorito a pesar de su
tristeza
Ausencia
Cuarenta metros cúbicos de
soledad, el cuarto.
El abrigo de la percha, ahorcado,
el sombrero en la mesa, como un cráneo,
los zapatos,
uno delante de otro, echando el paso.
Y una escarpia negra posada en lo blanco.