Malva y rosa
A Guillermo de Torre
De este sueño malva y rosa
que sueña el agua del río,
se van rosando en la tarde
las velas de mi navío.
De las lejanías vengo.
Cruzo fente al espigón.
Una canción marinera
se rosa en mi corazón…
Atardecer. En el Plata.
Sueño, frente a la ciudad.
Izadas llevo las velas,
velas de mi soledad…
Y se me van con el día
-no sé adonde se me irán-
las luces de mi alegría
Concha Méndez Canciones de mar y tierra (1930)
Otra poeta olvidada, Concha Méndez (Madrid, 1898 – Ciudad de México, 1986) Poeta, dramaturga ,guionista. Nació en una familia rica, recibió educación en un colegio francés. Aficionada a los deportes, destacó en la gimnasia y la natación, deporte este último en el que fue campeona. Publica su primer libro en 1926, a principios de 1929, se independiza de su casa paterna e inicia un periplo que la llevó desde Londres, a Montevideo y Buenos Aires, donde contactó con Guillermo de Torre, escritor y crítico que dirigía la sección de letras del diario La Nación, donde comenzó a publicar un poema por semana. En Argentina hizo amistad con Consuelo Berges y Alfonsina Storni. Con el advenimiento de la República en 1931, regresa a España, donde comenzó a frecuentar las tertulias del café Granja El Henar. Allí, Federico García Lorca le presentó al impresor malagueño Manuel Altolaguirre, con quien se casó al año siguiente. Tras la Guerra Civil se exilia, pero sigue publicando libros incluso en España.
Nunca regresó a España, aunque realizó tres viajes puntuales a Madrid a partir de 1966; continuó residiendo en México hasta su fallecimiento en 1986. Sus últimos años transcurrieron en el anonimato. Los que visitaban su casa se interesaban por Cernuda o Altolaguirre, nunca por ella, según palabras de su nieta. En 1991 se publicaron sus Memorias habladas, memorias armadas, obra compilada a partir de unas cintas que había ido grabando su nieta, Paloma Ulacia Altolaguirre.
Concha Mendez poeta del 27 y todas las demás mujeres que formaron parte de esa generación y sin embargo fueron ocultadas, ninguneadas de la cultura española, como si nunca hubiesen existido, invisibles mujeres que solo eran nombradas como «musas» o «compañeras de “. Gerardo Diego publicó en 1932 una antología poética del 27 en la que no se incluía a ninguna mujer. Se lo recriminaron por injusto y por machista. Y en la de 1934 incluyó sólo a Josefina de la Torre y a Ernestina de Champourcín.
Ellas fueron «las Sinsombrero», la generación de pensadoras y artistas mujeres mas importantes e influyentes en la historia cultural española. En el 2021, el talaverano Javier Ahijado Sánchez edita el doble CD “Las sinsombrero”, donde pone música a poemas de mujeres poetas de la Generación del 27 (segundo tema del primer disco).
Para cerrar la entrada de hoy y por ver la independencia y humor de Concha Méndez os propongo escuchar esta anécdota recogida por su nieta : Paloma Ulecia Altoaguirre, Cante jondo desde una ventana 1933 - 1935
La canción que suena es "Quisiera yo renegar" de La Niña de los Peines
Buen miércoles

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